Por: Alejandro Gonzalez Raga
Cuando Alfredo Pulido (Prisionero de Conciencia cubano condenado a 14 años) pueda escuchar el “Concierto por la Paz”, de seguro encontrará sentido al merengue conque Olga Tañón lo inició: “Es mentiroso ese Hombre, es mentiroso” y puede que hasta repita su letra en la constante predica que realiza desde el jergón de su galera “No te dejes engañar por lo que parece hermoso”.
Regis Iglesias (Prisionero de conciencia cubano condenado 18 años) hallará seguro en el estribillo de Equis Alfonso (revolution) algunas asonancias con sus preferencias musicales, algunos contactos con ese rock suyo abandonado ya por años de encierro.
Antonio Díaz Sánchez (prisionero de conciencia cubano condenado a 20 años) y Pedro Arguelles Morán (Prisionero de conciencia cubano condenado a 20 años) en sus calabozos de 1,4 por 2,3 metros tienen otro concierto de sonidos irrelevantes y cotidianos, para ellos, es realidad el lamento que entonara Dany Rivera: “Hay de aquel que en la vida está solo, sin que nadie respire con él, amar o morir no existe otro modo.
Allí no se escuchará al ecuatoriano Juan Fernando Velazco, ellos que sí tienen amores difíciles, más difíciles que el de Amaury Pérez, que aunque pudieran no harían venir hasta su celda. No se sorprenderían si escucharan a Víctor Manuel decir que es un “pobre diablo que sabe guardar fidelidad” coincidirían con él, en que “la memoria es el arma más poderosa que tenemos” ellos pueden indicarle, si quisiera, dónde están los que sobran, ellos y muchos otros somos esos “tantos humillados y las familias rotas” que a pesar de todo como Bosé creemos en el dialogo y en su verso “Te amare como no está permitido”. Alfredo Domínguez Batista (prisionero de conciencia cubano 14 años) como Carlos Varela tiene una camisa blanca que no le dejan poner sus carceleros y se ha declarado en huelga de hambre para reivindicar su derecho a no vestir como preso común. Él, José Daniel, Luis Enrique Ferrer (Prisioneros de conciencia cubanos condenados a 25 y 28 años) y todos los prisioneros políticos cubanos están allí porque hicieron lo que sugiere la canción de Bob Marley que Jovanotti dijó entre ráfagas “Get up stand up, stand up for your rihtg” “Don`t leave the fight”.
Todos los presos cubanos conocen la Yerba Buena, esa decocción que es su alimento y sospecharán que la cantante Cucú un día salió de Cuba considerada una mala yerba y que Cucû Cucù, cantaba la rana y a lo cubano un Orisha de diez años sin cantar en Cuba. Todos como Juanes le pedirán a Dios tener aunque sea una camisa gris para este invierno, porque aunque es tiempo de cambiar (is time to change) para ellos, todo estará igual después de todo. Aunque el crea que “La libertad no tiene propiedad” en Cuba y otros lugares no es así.¿Sabrán que Silvio vino para preguntar? no lo sabremos. O sí, luego, cuando logren burlar la censura y enviar sus señales. “Ojala” que se acabe la mirada constante y que la aurora dé gritos aunque caigan en la espalda de ese viejo gobierno de difuntos y flores. Porque “La verdad de la verdad es que nunca es una” como dice Carlos Varela que piensa además, que la verdad solo es verdad cuando no es nadie, aunque algunos creamos, que algo es verdad cuando es de todos.
Cuando Alfredo Pulido (Prisionero de Conciencia cubano condenado a 14 años) pueda escuchar el “Concierto por la Paz”, de seguro encontrará sentido al merengue conque Olga Tañón lo inició: “Es mentiroso ese Hombre, es mentiroso” y puede que hasta repita su letra en la constante predica que realiza desde el jergón de su galera “No te dejes engañar por lo que parece hermoso”.
Regis Iglesias (Prisionero de conciencia cubano condenado 18 años) hallará seguro en el estribillo de Equis Alfonso (revolution) algunas asonancias con sus preferencias musicales, algunos contactos con ese rock suyo abandonado ya por años de encierro.
Antonio Díaz Sánchez (prisionero de conciencia cubano condenado a 20 años) y Pedro Arguelles Morán (Prisionero de conciencia cubano condenado a 20 años) en sus calabozos de 1,4 por 2,3 metros tienen otro concierto de sonidos irrelevantes y cotidianos, para ellos, es realidad el lamento que entonara Dany Rivera: “Hay de aquel que en la vida está solo, sin que nadie respire con él, amar o morir no existe otro modo.
Allí no se escuchará al ecuatoriano Juan Fernando Velazco, ellos que sí tienen amores difíciles, más difíciles que el de Amaury Pérez, que aunque pudieran no harían venir hasta su celda. No se sorprenderían si escucharan a Víctor Manuel decir que es un “pobre diablo que sabe guardar fidelidad” coincidirían con él, en que “la memoria es el arma más poderosa que tenemos” ellos pueden indicarle, si quisiera, dónde están los que sobran, ellos y muchos otros somos esos “tantos humillados y las familias rotas” que a pesar de todo como Bosé creemos en el dialogo y en su verso “Te amare como no está permitido”. Alfredo Domínguez Batista (prisionero de conciencia cubano 14 años) como Carlos Varela tiene una camisa blanca que no le dejan poner sus carceleros y se ha declarado en huelga de hambre para reivindicar su derecho a no vestir como preso común. Él, José Daniel, Luis Enrique Ferrer (Prisioneros de conciencia cubanos condenados a 25 y 28 años) y todos los prisioneros políticos cubanos están allí porque hicieron lo que sugiere la canción de Bob Marley que Jovanotti dijó entre ráfagas “Get up stand up, stand up for your rihtg” “Don`t leave the fight”.
Todos los presos cubanos conocen la Yerba Buena, esa decocción que es su alimento y sospecharán que la cantante Cucú un día salió de Cuba considerada una mala yerba y que Cucû Cucù, cantaba la rana y a lo cubano un Orisha de diez años sin cantar en Cuba. Todos como Juanes le pedirán a Dios tener aunque sea una camisa gris para este invierno, porque aunque es tiempo de cambiar (is time to change) para ellos, todo estará igual después de todo. Aunque el crea que “La libertad no tiene propiedad” en Cuba y otros lugares no es así.¿Sabrán que Silvio vino para preguntar? no lo sabremos. O sí, luego, cuando logren burlar la censura y enviar sus señales. “Ojala” que se acabe la mirada constante y que la aurora dé gritos aunque caigan en la espalda de ese viejo gobierno de difuntos y flores. Porque “La verdad de la verdad es que nunca es una” como dice Carlos Varela que piensa además, que la verdad solo es verdad cuando no es nadie, aunque algunos creamos, que algo es verdad cuando es de todos.