Por: Vladimiro Roca.
Tal parece, por lo que publica últimamente la prensa oficialista cubana, que existe preocupación en los altos niveles de dirección por los problemas que afectan a la población, los bajos niveles de solución de los mismos y los altos niveles de descontento latentes en el pueblo.
Los problemas de viviendas, tanto construcción como reparación; la insuficiente satisfacción de productos del agro y alimenticios; el deplorable estado de la red vial; el mal estado de las centrales termoeléctricas y de las redes de transmisión y distribución de energía eléctrica; la crítica situación del abasto de agua, tanto de las fuentes de suministro como de las pérdidas por salideros en las redes de distribución, en edificios estatales y viviendas de la población; han sido, entre otros, temas de debate en los artículos de los periodistas oficialistas.
La falta de materiales de construcción para la construcción y reparación de viviendas; la lenta distribución de tierras ociosas entre la población y la baja disponibilidad de medios de cultivo y equipos en la agricultura; la poca disponibilidad de asfalto, así como el tiempo sin dar mantenimiento a los viales; los años de explotación promedio de las centrales termoeléctricas y las redes de distribución, además de la falta de recursos para acometer las reparaciones medias y capitales en la rama electro energética; el tiempo de explotación de las redes hidráulicas que oscila entre 50 y 100 años más la falta de medios para la reparación y sustitución de tuberías conductoras, zapatillas y otros artículos para las reparaciones de los salideros al interior de las viviendas, son, entre otros, los motivos principales del mal estado de esos servicios y producciones según los periodistas oficialistas.
Otro de los motivos, común a todos los artículos, es la crisis de la economía mundial que también afecta a Cuba y se hace sentir en la imposibilidad de adquirir los recursos de importación necesarios para acometer una gran parte de estos trabajos. En algunos artículos reflejan que muchas de estas actividades llevan 20 años o más sin recibir recursos para las reparaciones y mantenimientos de dichas actividades.
Son artículos que, aparentemente, pretenden ir al origen de los problemas para plantear soluciones a la medida de lo que orientan las altas esferas gobernantes; donde el peso de las mismas recae, como es lógico, en quien más lo sufre, el pueblo, y para nada mencionan la responsabilidad en las situaciones creadas de la camarilla que usurpa el poder desde hace más de 50 años.
Pues si muchas de estas actividades han carecido de recursos para poder cumplir con su objetivo social, ha sido porque el gobierno central no se los ha dado. Y las razones por los que no se los han dado son varias, en la mayoría de los casos sin vinculación alguna con las razones y motivos que alegan los periodistas oficialistas.
En su alegato de autodefensa, Fidel Castro, prometió resolver el problema de la vivienda (que no era tan crítico, por cierto). Dijo que resolvería el problema de la vivienda rebajando los alquileres; eliminando los impuestos a los dueños de viviendas que las viven; demoliendo las cuarterías para levantar modernos edificios de vivienda; etc. ¿Qué tenemos en la actualidad? Según datos oficiales el 70% del fondo habitacional tiene condiciones de regular a malo, y de éste, cerca del 20% se considera inhabitable. Miles de familias viven albergados, en condiciones prácticamente infrahumanas. Las villas miseria y las cuarterías pululan por todo el país. ¿A dónde fueron a parar todos los recursos para la construcción de viviendas y el desarrollo de la industria de materiales de construcción, entregados por la antigua Unión Soviética a través de los créditos de cooperación económica?
Castro aseguró para la agricultura entregar la tierra en propiedad a más de cien mil campesinos aparceros, precaristas y pequeños colonos que rentaban la tierra para producir; y después de reordenar la propiedad sobre la tierra entregaría el resto a las familias campesinas más numerosas. Es decir, dar la tierra en propiedad al que la trabaja.
El panorama en la agricultura no puede ser más descorazonador: entre el 80 y el 90% de las tierras pertenecen a quien no las trabaja, es decir, al Estado. Más de cien mil hectáreas ociosas o invadidas por el marabú. El que fuera producto insignia de Cuba, el azúcar, está prácticamente desaparecido, los rendimientos de los campos de caña no alcanzan como promedio las 40 mil arrobas por caballería (unas 35 toneladas por hectárea). La producción de viandas y hortalizas no alcanza para el consumo de toda la población y los precios de esos productos no bajan en los mercados. La cosecha de frutales se limita casi exclusivamente a algunos cítricos, fruta bomba, piña, mango, mamey; el cultivo de nísperos, marañones, anones, guanábanas, chirimoyas y otras, casi ha desaparecido.
Se hacen planes para incrementar la producción agrícola, pero ninguno llega a ninguna parte porque se reciclan las viejas fórmulas fracasadas, además la propiedad de la tierra sigue en manos del vago por excelencia, el Estado. El eterno segundón, habla de liberar las fuerzas productivas, pero cada vez son mayores las trabas que tienen aquellos que han recibido tierras en usufructo para poder cultivarlas y están atados a planes que para nada tienen en cuenta las características del terreno y posibilidades de los cultivos que les asignan.
¿Cómo es posible que Cuba enfrente una situación tan desastrosa, cuando sólo en el período 72-85 el Gobierno recibió más de 60 mil millones de rublos (uno 72 mil millones de dólares al cambio de aquellos años) en ayuda material y financiera de los países del antiguo campo socialista? Esta ayuda utilizada con eficiencia hubiera permitido un desarrollo económico aceptable y un nivel de vida decoroso para el pueblo.
El gobierno de los hermanos Castro es el que más ayuda para el desarrollo ha recibido de América Latina, sin embargo está entre los últimos países en cuanto a desarrollo económico.
¿Cómo se ha dilapidado toda esa ayuda que el Gobierno recibió?
En planes absurdos, como la desecación de la ciénaga de Zapata, la brigada invasora Che Guevara que casi deforestó al país, en la apertura, sin condiciones, de obras a todo lo largo y ancho del país, que no se terminaban, etc.; pero la mayoría de los recursos se ha perdido en las guerras que Fidel Castro emprendió desde el mismo inicio de su desgobierno y en la militarización del país, contrario a lo que había dicho en La historia me absolverá: “¿De dónde sacar el dinero necesario? Cuando no se lo roben, cuando no haya funcionarios venales que se dejen sobornar por las grandes empresas con detrimento del fisco, cuando los inmensos recursos de la nación estén movilizados y se dejen de comprar tanques, bombarderos y cañones en este país sin fronteras, sólo para guerrear contra el pueblo, y se le quiera educar en vez de matar, entonces habrá dinero de sobra.”. Todo lo que criticó lo ha hecho y en mayores proporciones que cualquiera de los gobiernos anteriores catalogados de corruptos.
A lo anterior hay que agregar el tremendo odio que sienten los hermanos Castro hacia el pueblo cubano, el cual han descargado con todo rencor cada vez que se presenta la ocasión. Para muestra un botón. Siempre que el pueblo atraviesa por una situación material difícil, los hermanos Castro lejos de poner recursos a disposición de la población para que ésta pueda mejorar, lo malgasta en ejercicios militares, como fue el recién celebrado Bastión. En vez de asignar esos recursos para la construcción y reparación de viviendas, después del paso de los destructivos huracanes de 2008, lo incineran en la maquinaria de guerra y represiva que los mantiene en el poder.Por todo esto, considero que el gobierno de los hermanos Castro ha sido el peor y más funesto para el pueblo en toda la historia de Cuba.
Tal parece, por lo que publica últimamente la prensa oficialista cubana, que existe preocupación en los altos niveles de dirección por los problemas que afectan a la población, los bajos niveles de solución de los mismos y los altos niveles de descontento latentes en el pueblo.
Los problemas de viviendas, tanto construcción como reparación; la insuficiente satisfacción de productos del agro y alimenticios; el deplorable estado de la red vial; el mal estado de las centrales termoeléctricas y de las redes de transmisión y distribución de energía eléctrica; la crítica situación del abasto de agua, tanto de las fuentes de suministro como de las pérdidas por salideros en las redes de distribución, en edificios estatales y viviendas de la población; han sido, entre otros, temas de debate en los artículos de los periodistas oficialistas.
La falta de materiales de construcción para la construcción y reparación de viviendas; la lenta distribución de tierras ociosas entre la población y la baja disponibilidad de medios de cultivo y equipos en la agricultura; la poca disponibilidad de asfalto, así como el tiempo sin dar mantenimiento a los viales; los años de explotación promedio de las centrales termoeléctricas y las redes de distribución, además de la falta de recursos para acometer las reparaciones medias y capitales en la rama electro energética; el tiempo de explotación de las redes hidráulicas que oscila entre 50 y 100 años más la falta de medios para la reparación y sustitución de tuberías conductoras, zapatillas y otros artículos para las reparaciones de los salideros al interior de las viviendas, son, entre otros, los motivos principales del mal estado de esos servicios y producciones según los periodistas oficialistas.
Otro de los motivos, común a todos los artículos, es la crisis de la economía mundial que también afecta a Cuba y se hace sentir en la imposibilidad de adquirir los recursos de importación necesarios para acometer una gran parte de estos trabajos. En algunos artículos reflejan que muchas de estas actividades llevan 20 años o más sin recibir recursos para las reparaciones y mantenimientos de dichas actividades.
Son artículos que, aparentemente, pretenden ir al origen de los problemas para plantear soluciones a la medida de lo que orientan las altas esferas gobernantes; donde el peso de las mismas recae, como es lógico, en quien más lo sufre, el pueblo, y para nada mencionan la responsabilidad en las situaciones creadas de la camarilla que usurpa el poder desde hace más de 50 años.
Pues si muchas de estas actividades han carecido de recursos para poder cumplir con su objetivo social, ha sido porque el gobierno central no se los ha dado. Y las razones por los que no se los han dado son varias, en la mayoría de los casos sin vinculación alguna con las razones y motivos que alegan los periodistas oficialistas.
En su alegato de autodefensa, Fidel Castro, prometió resolver el problema de la vivienda (que no era tan crítico, por cierto). Dijo que resolvería el problema de la vivienda rebajando los alquileres; eliminando los impuestos a los dueños de viviendas que las viven; demoliendo las cuarterías para levantar modernos edificios de vivienda; etc. ¿Qué tenemos en la actualidad? Según datos oficiales el 70% del fondo habitacional tiene condiciones de regular a malo, y de éste, cerca del 20% se considera inhabitable. Miles de familias viven albergados, en condiciones prácticamente infrahumanas. Las villas miseria y las cuarterías pululan por todo el país. ¿A dónde fueron a parar todos los recursos para la construcción de viviendas y el desarrollo de la industria de materiales de construcción, entregados por la antigua Unión Soviética a través de los créditos de cooperación económica?
Castro aseguró para la agricultura entregar la tierra en propiedad a más de cien mil campesinos aparceros, precaristas y pequeños colonos que rentaban la tierra para producir; y después de reordenar la propiedad sobre la tierra entregaría el resto a las familias campesinas más numerosas. Es decir, dar la tierra en propiedad al que la trabaja.
El panorama en la agricultura no puede ser más descorazonador: entre el 80 y el 90% de las tierras pertenecen a quien no las trabaja, es decir, al Estado. Más de cien mil hectáreas ociosas o invadidas por el marabú. El que fuera producto insignia de Cuba, el azúcar, está prácticamente desaparecido, los rendimientos de los campos de caña no alcanzan como promedio las 40 mil arrobas por caballería (unas 35 toneladas por hectárea). La producción de viandas y hortalizas no alcanza para el consumo de toda la población y los precios de esos productos no bajan en los mercados. La cosecha de frutales se limita casi exclusivamente a algunos cítricos, fruta bomba, piña, mango, mamey; el cultivo de nísperos, marañones, anones, guanábanas, chirimoyas y otras, casi ha desaparecido.
Se hacen planes para incrementar la producción agrícola, pero ninguno llega a ninguna parte porque se reciclan las viejas fórmulas fracasadas, además la propiedad de la tierra sigue en manos del vago por excelencia, el Estado. El eterno segundón, habla de liberar las fuerzas productivas, pero cada vez son mayores las trabas que tienen aquellos que han recibido tierras en usufructo para poder cultivarlas y están atados a planes que para nada tienen en cuenta las características del terreno y posibilidades de los cultivos que les asignan.
¿Cómo es posible que Cuba enfrente una situación tan desastrosa, cuando sólo en el período 72-85 el Gobierno recibió más de 60 mil millones de rublos (uno 72 mil millones de dólares al cambio de aquellos años) en ayuda material y financiera de los países del antiguo campo socialista? Esta ayuda utilizada con eficiencia hubiera permitido un desarrollo económico aceptable y un nivel de vida decoroso para el pueblo.
El gobierno de los hermanos Castro es el que más ayuda para el desarrollo ha recibido de América Latina, sin embargo está entre los últimos países en cuanto a desarrollo económico.
¿Cómo se ha dilapidado toda esa ayuda que el Gobierno recibió?
En planes absurdos, como la desecación de la ciénaga de Zapata, la brigada invasora Che Guevara que casi deforestó al país, en la apertura, sin condiciones, de obras a todo lo largo y ancho del país, que no se terminaban, etc.; pero la mayoría de los recursos se ha perdido en las guerras que Fidel Castro emprendió desde el mismo inicio de su desgobierno y en la militarización del país, contrario a lo que había dicho en La historia me absolverá: “¿De dónde sacar el dinero necesario? Cuando no se lo roben, cuando no haya funcionarios venales que se dejen sobornar por las grandes empresas con detrimento del fisco, cuando los inmensos recursos de la nación estén movilizados y se dejen de comprar tanques, bombarderos y cañones en este país sin fronteras, sólo para guerrear contra el pueblo, y se le quiera educar en vez de matar, entonces habrá dinero de sobra.”. Todo lo que criticó lo ha hecho y en mayores proporciones que cualquiera de los gobiernos anteriores catalogados de corruptos.
A lo anterior hay que agregar el tremendo odio que sienten los hermanos Castro hacia el pueblo cubano, el cual han descargado con todo rencor cada vez que se presenta la ocasión. Para muestra un botón. Siempre que el pueblo atraviesa por una situación material difícil, los hermanos Castro lejos de poner recursos a disposición de la población para que ésta pueda mejorar, lo malgasta en ejercicios militares, como fue el recién celebrado Bastión. En vez de asignar esos recursos para la construcción y reparación de viviendas, después del paso de los destructivos huracanes de 2008, lo incineran en la maquinaria de guerra y represiva que los mantiene en el poder.Por todo esto, considero que el gobierno de los hermanos Castro ha sido el peor y más funesto para el pueblo en toda la historia de Cuba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario