Desde Cuba: Julio Romero Muñoz.
Discrepar resulta ser constructivo cuando no se hace en base a criterios subjetivos sino que en esto se implique la objetividad de las intenciones, ideas o puntos de vistas. Tal me resulta sugerirle reflexionar ante las reacciones adversas y diversas que han suscitado las declaraciones del Excarcelado político Oscar Elías Bicet. Cubano de gran talla moral y quien plantea el dialogo entre oposición y gobierno como solución al problema político interno que implica la falta de libertades y las permanentes violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos. También la propuesta de Elías Bicet constituye una posibilidad de prevenir una convulsión cívica interna que depare en actos de violencias con costos irreversibles de lo cual no se puede predecir a cuan escala pero si presumir que en tal caso el gobierno cubano no mediría los costos ni haría discreción de fuerzas a fin de mantener el poder monopolizado por este en medio siglo. La propuesta del paradigma cubano merecedor de un Nóbel se resume en el animo sano de lograr un cambio pacifico hacia el estado democrático por el cual se aboga y lucha desde diferentes perfiles y consensos.
He visto a muchos alarmarse y hasta debates contradictorios que nos ponen el riesgo de arrastrarnos a posturas dogmáticas, de las cuales no se recogen muchos frutos y mas bien hacen recaer las energías en un circulo vicioso que marean el tiempo y nublan la realidad, según mi propia opinión que valga la redundancia no pretende desplazar el sentir plural o ajeno de los demás. Me concierne escribir estas cosas ya que varios amigos me ha abordado con la pretensión de reciclar criterios cuestión que reitero si se hace con buen empeño puede ser algo prolifero.
Se trata no solo de saber como se avanza más o menos en el empeño de liberar a Cuba del sistema implantado por la dictadura castrista, sino que además cabe preguntar a los inquietos por las discrepancias ¿quién tiene en sus manos la solución real o en su mente la sugerencia definitiva, irrebatible en fin absoluta...?
Yo he manifestado que no tengo en mi persona nada que negociar con el régimen teniendo en cuenta que es un sistema diseñado para imperar sobre la base inmoral de la coerción de los derechos; un individuo sin dignidad y bajo estado de humillación es como un soldado sin arma o un cuerpo sin sistema inmunológico y es precisamente esa plenitud de dignidad la que Castro y sus continuadores les ha arrancado a el pueblo cubano bien premeditadamente para desnutrido de todo reconocimiento y autoestima.
El menosprecio por las ideas plurales y la participación del ciudadano en la vida de poder, las impunidades erguidas sobre la arrogancia de un régimen que ni siquiera reconoce cuando se equivoca, ni repara ni se disculpa y entre omisiones e indiferencias mantiene con soberbia un estado de culpas, las mentiras constantes con los que se codean, las verborreas de los discursos que desconocen la inteligencia de los demás y muchas otras razones me llevan a creer que con este gobierno no se puede dialogar, pero esto es para mi una idea propia y personal que no se manifestará nunca en contra de la de mis compatriotas que buscan desde sus visiones la misma liberación que anhelo yo.
Cada cual haga lo que cree, lo que pueda hacer y dar, así es mas armonioso y efectivo en tanto se llegue a un acuerdo definitivo de cómo se va a cocinar una comida. Espero hacerme entender.
Las dilaciones son muchas y mucho el tiempo de la tiranía, sin embargo se ha demostrado que se puede cambiar, porque el mundo no es Cuba, Cuba es una porción más de este mundo donde cada día se van escribiendo historia y los vientos de cambio soplan convulsos en un hemisferio y sus olores llegan al otro cual corrientes de preocupaciones para los que estén mas débiles.
Por otra parte la realidad esta aquí dentro mas palpables por quienes la tocan in situ día a día y buscan transformarla de alguna manera para provecho de todos, incluyendo a los que no están.
Termino reiterando que aunque mi modo de ver las cosas no coincida con las de Oscar Elías nada hace que yo me inhiba a defender sus derechos y buenas intenciones. Tampoco atacaría su punto de vista pues no es el quien me oprime y creo que seria un acto de injusticia medir a otros por nuestras verdades.
Carecería de sentido para Reina Luisa Tamayo dialogar algo con el gobierno cubano, ¿qué tendrían que dialogar ya? Pero alguien se ha puesto analizar y si al final lo hiciera? Es solo un ejemplo de cuánto podemos equivocarnos si la pasión natural y las sugestiones prevalecen por encima del libre criterio de los demás.
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