LA TRISTE HISTORIA DE ESTONIA Y COMO LLEGARON A SER LIBRES

Por: Héctor Lans.
Miami, Florida 29 de julio del 2009.
Los cubanos hemos sido victimas de un sistema pre-concebido: El Comunismo Marxista-Leninista de corte Stalinista. Los encarcelamientos, fusilamientos, la resistencia y la voluntad de todo un pueblo aniquiladas por la inmisericorde represión de sus verdugos habían sido experiencias anteriores de pueblos ocupados como Estonia.
Asesinatos por el método del paredón de fusilamiento y las largas colas para conseguir el alimento más elemental, eran signos vitales del sistema organizado.
Los hermanos Castro no inventaron nada nuevo. Simplemente copiaron métodos represivos probados, ya existentes, por el mismo aparato Comunista.
Si tenemos la oportunidad de ver un documental histórico acerca de la historia de Estonia, una república independiente que primero fue sometida por los nazis y posteriormente convertida en una de las repúblicas socialistas soviéticas y oprimida por los comunistas por 50 años, podríamos observar una copia fiel del sistema político represivo utilizado por los hermanos Castro en Cuba por el último medio siglo.
The Singing Revolution (La Revolucion Cantada) muestra claramente en este maravilloso documento histórico, la identidad clara y definida del opresor comunista y cómo un pueblo nacionalista, independiente y anticomunista, pudo hacer un llamado y protestar a través del canto de himnos nacionalistas e independentistas, mientras convocaba a solo unos pocos a celebrar una protesta pública a la que acudieron mas de 300,000 personas en septiembre de 1988. Con sorpresa, vieron que una inmensa mayoría del pueblo que clamaba libertad respondió y enfrento con valentía y gallardía al enemigo que lo ocupaba por 50 anos, logrando finalmente su libertad y debilitando públicamente la autoridad soviética.
Una nación de apenas un millón de habitantes, logró su independencia en 1920, pero en 1939 sufrió su mayor revés con la invasión rusa, posteriormente la alemana y al retiro de los nazis, volvieron los rusos. El canto fue lo que mantuvo el espíritu de independencia vivo, aun en los momentos en que miles de estonios fueron masivamente enviados a los campos de concentración rusos de Siberia.
Con paciencia y esperando la oportunidad, los estonios lograron demostrar internacionalmente que su ley constitucional los hacia una nación independiente. La ‘rusificacion’ de Estonia, un pueblo como lo es el cubano, independiente y antisoviético, a la larga no logró sobrevivir.
En 1989 también asistieron a un Festival de la Canción celebrado cada año en Estonio por los últimos cien años, más de 300,000 estonios protestantes de la opresión soviética. Pero es necesario que nos vayamos un poco más atrás para poder conocer la esencia de los comunistas.
Hitler y Stalin eran inicialmente aliados. Si, ha leído usted bien: ALIADOS en un pacto secreto donde Alemania y la derrotada URSS se dividirían Europa, quedando Estonia en manos de los soviéticos. En el año 1941, Hitler en un gesto de ambición desmedida rompió el pacto y trató de invadir Rusia, dando inicio a la alianza ruso-americana en la II Guerra Mundial.
Tres años más tarde, fracasado su intento, los rusos volvieron a la carga en Estonia. Stalin prometió en 1945 a Roosevelt y a Churchill que Estonia sería pronto libre e independiente. Esto nunca ocurrió.
Los rusos nunca olvidaron sus ambiciones de ocupante extranjero, hasta el punto que ya en 1989 el mismo Gorbachev se reuniera con los dirigentes independentistas estonios, advirtiéndoles sobre las consecuencias, los cuales hábilmente buscaron evitar una ofensiva militar soviética jugando un papel persuasivo, mas que agresivo. Aparecen pruebas de dicha reunión en el documental de la Revolución Cantada donde Gorbachev advierte amenazante sobre la imposibilidad de que Estonia se salga del marco soviético y recomendando fuertemente que las respuestas habría que buscarlas bajo el marco del Socialismo.
Poco tiempo después llego el reconocimiento público de Gorbachev sobre la existencia del Pacto Molotov- Ribentropp, mediante el cual la URSS ocupaba un territorio ajeno e independiente y al mismo tiempo reforzando las medidas represivas. Gorbachev hizo todo lo posible por impedir la liberación de ese país.
Por otro lado, los rusos que vivían en Estonia observaban alarmados como la URSS perdía indefectiblemente el poder político ante una resistencia cívica cuyas únicas armas eran los himnos y los cantos de protesta.
En 1990 finalmente se prohibió oficialmente que ondeara la bandera roja con la hoz y el martillo. Estonia seria finalmente libre.
Estonia demostraba al mundo que era posible derrocar al Comunismo, sus poderes organizados, sus estructuras y organizaciones, aun sin poseer armas. La guerra política se había ganado sin derramamientos de sangre. Resistencia, inteligencia, cantos y poniendo el temor a un lado, mientras se abrazaba la esperanza, fueron los únicos instrumentos de guerra.
Los soviéticos al mando de Mijail Gorbachev asesinaban 14 jóvenes en Lituania dando comienzo con este acto despiadado al colapso soviético.
En 1991, ante la inminente derrota del ‘sovietismo’, los rusos de mano aún más dura que la de Gorbachev tomaron el poder en la URSS y realizan una ofensiva militar en las fronteras de Estonia. Los tanques soviéticos comenzaron a desfilar por las líneas fronterizas de las principales ciudades. Los estonios enfrentaron la amenaza de invasión protegiendo y rodeando la red principal de televisión y las comunicaciones que les permitiría mantenerse en contacto con el mundo.
El congreso estonio fue convocado y se unió mayoritariamente, salvo pequeñas excepciones pro leninistas, votando a favor de la independencia de Estonia ante la nueva ofensiva soviética. El Parlamento voto por la independencia.
Los estonios decidieron salir a la calle formando un escudo con sus propios cuerpos para proteger el canal de televisión. El pueblo decía ¡NO! en voz alta al Comunismo. Los tanques soviéticos ya estaban en las calles de Estonia listos para aplastar la oposición cuando Boris Yeltsin acusa públicamente a los responsables del golpe y declara a Rusia separada de la Unión Soviética, arrebatando de un solo tajo la posibilidad de regreso al poder a Gorbachev y a los comunistas de mano dura. En ese instante tocaron retirada los tanques rusos, los mismos que antes habían ocupado Hungría, Polonia, Checoslovaquia y otros países.
Estonia era finalmente libre e independiente. Comenzaba una nueva vida, sin utilizar la violencia, inaugurando una alternativa democrática.
Hoy escuchamos un silencio acusatorio ante la defensa del pueblo hondureño de su Constitución legítima.
Obama y la Clinton injustamente se oponen, en nombre de America, a la aplicación y respeto de una Constitución democrática. Habla Obama en nombre de America, cuna de libertades, saliendo en defensa de los opresores de la democracia.
Sin embargo, los cubanos, quienes nos encontramos solos como los estonios en nuestra lucha, observamos con tristeza, pero con esperanza, cómo un Insulza presidiendo la OEA, defiende a un aprendiz de dictador y no emite ni la mas mínima queja por un dictador de mas de 50 años, copia fiel de los obsoletos soviéticos europeos con cientos de miles de prisioneros políticos y fusilados como es el Dr. Oscar Elías Biscet, por los que Insulza o mas bien, “Insulto”, no se pronuncia, ni ejerce influencia a favor de la libertad y de los mas elementales derechos humanos, ante la organización que fue creada para defenderlos y que tan indignamente el hoy preside.
Aun más, solicita y aprueba la admisión al seno de esa organización de ese régimen dictatorial de más de 50 años, que violó la Constitución real del país y aplicó la propia, espuria y privadora de los más elementales derechos humanos sin consultar al pueblo. Cuba castrista fue expulsada de la OEA precisamente por aplicar la opresión y los principios comunistas violadores de los derechos humanos.
América, la verdadera América, no a la que se refiere Obama, sino la de Martí, la de Bolívar, hoy se esclaviza cada vez más. Estonia ya es libre, democrática. Cuba lo será, a pesar de los Insulza, los Zelaya, los Ortega, los da Silva, Los Correa, los Chávez y todos los otros vende patrias que sigan apareciendo. El bien siempre ha derrotado al mal.
Seamos como los estonios, estoicos, aguerridos y listos para salir a la calle. Inconformes hasta aplastar al agresor.
Los militares cubanos, cuando eso suceda, tendrán sobre sus hombros la responsabilidad de defender el movimiento libertario o de aplastarlo, pero serán responsables ante la historia, ante la humanidad, ante la vista pública y ante Dios, de ser parte del cielo o del infierno.

¡LOS CUBANOS NO DEBEMOS PERDER LA ESPERANZA!
http://www.singingrevolution.com/

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