¿CULPABLE DE QUÉ?

Imagenes y texto: Julio Romero Muñoz.
Movimiento Solidario Expresión Libre (MOSEL). Camagüey, Cuba.

(Fotos tomada frente al Hospital “Amalia Simoni” y durante la protesta).
Cuando alguien me comunicó que valerosos compatriotas del Oriente se hallaban en Camagüey para hacer presencia solidaria al lado de Reina, la madre que sufre por el hijo que muere en un hospital, ya un amigo me comunicaba tal hecho a través de un SMS cuando nos hallábamos reunidos varios activistas para estudiar en un curso de redacción. Automáticamente descubrimos que allí queríamos estar aportando nuestra presencia, libre y decididamente, pues tan responsables como dueños de nuestros actos, nos trasladamos hasta el lugar referido.
Recordé que varios años atrás estando accidentado, más de 40 jóvenes amigos de la cristiandad se reunieron en las afueras del hospital donde me hallaba en estado grave, el apoyo solidario siempre trasciende en potencia espiritual que llega hasta el enfermo aún cuando no lo sabe.
Allí se consume Zapata como todos dicen, Orlando apenas sobrevive en la Sala I de penados del clínico quirúrgico “Amalia Simoni” a la entrada de la ciudad Camagüey.
Rostros sencillos y dispuestos se descubrían en una modesta y no muy limpia saleta externa a modo de paradero de ómnibus, allí reconocí a viejos amigos que por tiempo no veía y entramos en el humilde calor acompañador en los minutos de espera.
Los represores andaban al acecho ya, encuevados como felinos salvajes de selváticas madrigueras.
Salió Reina Tamayo Danger como el Cristo al gólgota con su cruz de dolor, lo que sucedió después es historia y hechos latentes que unieron aún más nuestros corazones fraternales y rompieron una vez más el antifaz de la soberbia bestia.
Empleamos recursos en abogar en instituciones que existen como subreales fantasmas, luego la indignación y el necesario grito de que alguien se está muriendo y otros deben saberlo, para espantar nuestros químicos temores gritamos “Libertad”, a fin de cuenta se presume vivir en un país libre y bien entrecomillado. Para los que se asombraron o nos tildan de locos les enseñamos una frase para que comprendan “Derechos Humanos”, así tal vez descubrían de una vez por todas, esas sus creencias.
Si no lo lograron, al menos les agradecemos que nos entendieran sin contenciones. El monstruo herido e imperdonable se despertó y corrió a otros lados deshaciéndose por unos instantes de su hábito verde olivo para confundir y confundirse como sinónimo de pueblo, la membresía del único totalitario e imperante Partido se sumó a la acción paramilitar y represiva y especularon en masa de alardosa guapería contra un puñado de seres sinceros, víctimas de aquella histérica conjura.
Nada pues cambió el rumbo de la razón de los que por ella viven, se entregan y sufren la rabia, no otorga mérito sino torpezas y más culpas, culpa de la que no debemos tocar su olor los que estamos en el lado de la justicia, los que creemos que el hombre nació con libertad y ha de morir con ésta, los que creemos que el que ofende es el falto de razón y el que estima la acción en paz tiene en si una fuerza más poderosa.
Termino proclamando que no me arrepiento de ser uno más de los que componen la oposición más pacífica del mundo.

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