Por: Normando Hernández González (Camagüey, Cuba).
Daniela duerme en terminales de ómnibus. 
La soledad, la tristeza, la nostalgia… crecen y se desarrollan juntos a Daniela. La alegría se esfuma de su rostro, la mirada se le pierde en el infinito. Las pesadillas son casi a diario y se despierta asustada, llorando, llamando al padre: ¡Papáaa… Papáaa… Papáaa…!
Al gobierno de Cuba no le importa que una niña sufra. No le basta que el alma de Danielita se desgarre, no le interesa que las lágrimas sean sus eternas compañeras… y busca el modo de hacerle la vida mucho más difícil.
Da órdenes para que la niña sólo vea al padre dos horas cada tres meses.
¡Sólo dos tristes horitas cada noventa días! es decir, ocho horas en todo el año. Y como si fuera poco –desde el 2003 hasta el 2006- la niñita para que pudiera ver a su papá se vió obligada dormir en terminales de ómnibus, donde las cucarachas caminaron por encima de ella, donde el frío le puso morado sus labios o el calor fermentó los alimentos que su progenitora llevaba consigo para tratar que la niña no pasase hambre; la incomodidad y el cansancio la agotan mental y físicamente hasta hacerla desfallecer.
Muchos se preguntarán ¿Por qué Daniela tiene que dormir en terminales de ómnibus? La respuesta es simple: Porque el gobierno de los hermanos Castro, con toda la mala intención, puso al padre de la niña en una cárcel a más de 700 Km. de su residencia.
... Pero esto no le ha bastado al gobierno de la Isla que tienen que hacer sufrir más y más a la niñita. En disímiles ocasiones la hacen esperar cuatro o cinco horas afuera en la prisión para que pueda visitarlo. Esperan que desespere, destroza los nervios y perturba al ser mas equilibrado que exista; más aún cuando se vive en la incertidumbre esperando malas noticias, como por ejemplo: "La visita está suspendida. Normando está en celda de castigo porque no quiere vestir ropa de preso"
Asegura la madre de Daniela que cuando la niña escuchaba que no podía ver al padre, sacaba una foto del mismo que lleva siempre consigo y la besaba y enseñaba al oficial de la Seguridad del Estado Jesús Ramón Morell Bruno, y le decía: "este es Papá, Papá!" como pidiéndole, suplicándole se lo dejara ver. Pero las órdenes se cumplen. No importa que la que está consumiéndose por el sufrimiento sea una niñita de dos añitos, que el alma de una niña se desgarre lentamente. Las órdenes se cumplen.
Daniela tiene que regresar a la casa sin poder besar y abrazar a su padre, sin recibir sus caricias, sin sentir su calor, sin escuchar su voz…tiene que regresar a la casa con su corazoncito corroído por la tristeza, con su cabecita más atormentada…tiene que regresar a la casa con sus sueños truncados, con sus fantasías hechas añicos, con la aflicción en grado superlativo…
¿Por qué Dios mío, por qué uno de tus angelitos tiene que pasar tanta agonía por tanto tiempo?
De continuar así, ¿qué será de Daniela?

La soledad, la tristeza, la nostalgia… crecen y se desarrollan juntos a Daniela. La alegría se esfuma de su rostro, la mirada se le pierde en el infinito. Las pesadillas son casi a diario y se despierta asustada, llorando, llamando al padre: ¡Papáaa… Papáaa… Papáaa…!
Al gobierno de Cuba no le importa que una niña sufra. No le basta que el alma de Danielita se desgarre, no le interesa que las lágrimas sean sus eternas compañeras… y busca el modo de hacerle la vida mucho más difícil.
Da órdenes para que la niña sólo vea al padre dos horas cada tres meses.
¡Sólo dos tristes horitas cada noventa días! es decir, ocho horas en todo el año. Y como si fuera poco –desde el 2003 hasta el 2006- la niñita para que pudiera ver a su papá se vió obligada dormir en terminales de ómnibus, donde las cucarachas caminaron por encima de ella, donde el frío le puso morado sus labios o el calor fermentó los alimentos que su progenitora llevaba consigo para tratar que la niña no pasase hambre; la incomodidad y el cansancio la agotan mental y físicamente hasta hacerla desfallecer.
Muchos se preguntarán ¿Por qué Daniela tiene que dormir en terminales de ómnibus? La respuesta es simple: Porque el gobierno de los hermanos Castro, con toda la mala intención, puso al padre de la niña en una cárcel a más de 700 Km. de su residencia.
... Pero esto no le ha bastado al gobierno de la Isla que tienen que hacer sufrir más y más a la niñita. En disímiles ocasiones la hacen esperar cuatro o cinco horas afuera en la prisión para que pueda visitarlo. Esperan que desespere, destroza los nervios y perturba al ser mas equilibrado que exista; más aún cuando se vive en la incertidumbre esperando malas noticias, como por ejemplo: "La visita está suspendida. Normando está en celda de castigo porque no quiere vestir ropa de preso"
Asegura la madre de Daniela que cuando la niña escuchaba que no podía ver al padre, sacaba una foto del mismo que lleva siempre consigo y la besaba y enseñaba al oficial de la Seguridad del Estado Jesús Ramón Morell Bruno, y le decía: "este es Papá, Papá!" como pidiéndole, suplicándole se lo dejara ver. Pero las órdenes se cumplen. No importa que la que está consumiéndose por el sufrimiento sea una niñita de dos añitos, que el alma de una niña se desgarre lentamente. Las órdenes se cumplen.
Daniela tiene que regresar a la casa sin poder besar y abrazar a su padre, sin recibir sus caricias, sin sentir su calor, sin escuchar su voz…tiene que regresar a la casa con su corazoncito corroído por la tristeza, con su cabecita más atormentada…tiene que regresar a la casa con sus sueños truncados, con sus fantasías hechas añicos, con la aflicción en grado superlativo…
¿Por qué Dios mío, por qué uno de tus angelitos tiene que pasar tanta agonía por tanto tiempo?
De continuar así, ¿qué será de Daniela?
Vi una niña llorando
Que consuelo no tenía,
Vi a la Virgen María
Que por ella estaba orando.
Vi los ángeles del cielo
Sobre la niña descender,
Vi la gloria de Dios arder
Y a la niña dar consuelo.
La niña mucho lloraba
Porque su padre está preso.
Díjole Dios que la amaba:"no llores niña por eso".
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